La IA necesita algo más que chips inteligentes: la crisis energética detrás del auge tecnológico
15:55, 21.10.2026
La inteligencia artificial avanza a una velocidad extraordinaria, pero hay un obstáculo importante que podría frenar su progreso: la electricidad. Según un nuevo informe de Goldman Sachs, la demanda energética mundial de los centros de datos podría dispararse un 170 % entre 2025 y 2030. Solo Estados Unidos representará más del 60 % de ese crecimiento.
Las empresas tecnológicas compiten por construir centros de datos y desarrollar sistemas de IA cada vez más potentes. Sin embargo, la infraestructura que mantiene en funcionamiento estas instalaciones no puede expandirse al mismo ritmo. En EE. UU., hay alrededor de 2.600 gigavatios de proyectos energéticos propuestos a la espera de conexiones a la red eléctrica. Conectar un proyecto a la red eléctrica y ponerlo en funcionamiento lleva una media de cinco años.
Inversiones de miles de millones se enfrentan a retrasos e incertidumbre
Hay mucho en juego. Goldman Sachs estima que el gasto en informática, centros de datos e infraestructura eléctrica podría alcanzar los 7,6 billones de dólares entre 2026 y 2031.
Sin embargo, muchos proyectos se enfrentan a retrasos en la construcción, obstáculos normativos y resistencia por parte de las comunidades locales. Desde enero de 2026, se han cancelado o retrasado significativamente 86 proyectos de infraestructura, de los cuales 76 están directamente relacionados con la oposición local.
La financiación añade otra capa de riesgo. Goldman prevé que el endeudamiento global de las principales empresas de computación en la nube alcance los 420 000 millones de dólares en 2027. Si las instalaciones no pueden acceder a suficiente electricidad a tiempo, los inversores podrían tener que esperar más tiempo para obtener rentabilidad.
Existe un posible aspecto positivo. Una construcción más lenta podría evitar que las empresas inviertan grandes cantidades de dinero en infraestructura antes de que la demanda se ponga al día. Mientras tanto, los proveedores de energía podrían beneficiarse a medida que los gigantes tecnológicos exploran formas de financiar nuevas formas de generación de energía y mejoras en la red eléctrica.
Nuestra conclusión
Creemos que el acceso a la energía se convertirá en uno de los factores determinantes del futuro de la IA. Las limitaciones eléctricas podrían afectar al coste de los servicios digitales, a la velocidad de la innovación y a la rapidez con la que las empresas adopten herramientas de IA. Las empresas que consigan un suministro eléctrico fiable podrían obtener una ventaja significativa.
El próximo avance en IA podría depender no solo de un software mejor, sino también de si somos capaces de suministrar suficiente electricidad para hacerlo funcionar.
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