Cuando las neuronas entran en la sala de servidores: Singapur prueba la computación viva
19:28, 20.08.2026
La informática biológica en Singapur ha traspasado los límites del ámbito académico para implantarse en un entorno de investigación activo. La iniciativa de DayOne, Cortical Labs y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) supone la inauguración del primer centro de datos biológico de Singapur.
La tecnología se compone de 20 dispositivos CL1, desarrollados por Cortical Labs. Cada dispositivo contiene neuronas humanas derivadas de células madre, junto con un componente de silicio. La tecnología creada se denomina Inteligencia Biológica Sintética o SBI.
El dispositivo CL1 puede describirse como un ordenador que utiliza neuronas vivas como componente integral del proceso de cálculo. En este caso, la plataforma proporciona información sobre el entorno virtual a las neuronas, las cuales generan impulsos eléctricos que influyen en la simulación.
De Pong a un nuevo tipo de IA
El CL1 tiene su origen en DishBrain, un experimento anterior de Cortical Labs en el que se conectaron unas 800 000 neuronas humanas y de ratón a chips CMOS. El sistema alcanzó fama internacional porque fue capaz de aprender a jugar al Pong.
Cortical Labs quiere hacer ahora algo diferente. Consideran que la computación biológica puede ayudar a la inteligencia artificial en aquellos casos en los que resulta difícil aplicar modelos tradicionales debido a la falta de grandes conjuntos de datos.
Las redes neuronales biológicas pueden aprender a partir de muy pocos datos y adaptarse rápidamente cuando las circunstancias cambian. Esto podría resultar útil en aplicaciones como la investigación y la robótica, entre otras.
Cómo la computación biológica podría cambiar la tecnología cotidiana
Este proyecto es importante para nosotros porque rompe con la suposición de que la IA del futuro requiere chips más grandes y centros de datos más grandes. Es posible que, algún día, el ordenador biológico reduzca el consumo energético y dé lugar a algoritmos de aprendizaje muy diferentes.
Por supuesto, es poco probable que las aplicaciones de tu smartphone funcionen utilizando neuronas vivas. Pero este tipo de proyectos podrían influir en el desarrollo de la próxima generación de algoritmos de IA, en su capacidad de adaptación y en el consumo energético.
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