Gestión del rendimiento de la red desmitificada: métricas clave y soluciones modernas
10:28, 30.10.2026
La gestión del rendimiento de la red se centra principalmente en obtener información útil sobre el funcionamiento de la red y en identificar posibles riesgos. En este artículo profundizaremos en todas las métricas clave y las soluciones modernas en la gestión del rendimiento de la red.
Por qué es importante una gestión eficaz del rendimiento de la red
La gestión del rendimiento de la red es extremadamente importante para obtener toda la información valiosa sobre el estado de la red y proponer mejoras útiles. Incluye todas las actividades necesarias para mantener un mejor rendimiento.
En primer lugar, implica la recopilación de todos los aspectos cruciales de la red para evaluar el rendimiento actual. Gracias a la recopilación de información, resulta mucho más fácil detectar problemas, optimizar el rendimiento, analizar datos e incluso crear una mejor planificación de la capacidad.
La función principal de la gestión del rendimiento radica en la prevención de problemas graves y sus consecuencias. Por eso permite crear un entorno proactivo con una mayor fiabilidad y disponibilidad.
Componentes fundamentales de la gestión del rendimiento de la red
Estos son los procesos principales que sin duda debes conocer:
- La identificación de los problemas de rendimiento puede ayudar a solucionar inmediatamente las incidencias sin que se produzcan consecuencias graves.
- La elaboración de informes y previsiones puede ayudar a predecir tendencias futuras basadas en un análisis más profundo.
- Las modificaciones diarias del rendimiento operativo repercuten directamente en los cambios en la distribución del tráfico.
- La planificación de la capacidad se basa en datos históricos y puede ayudar a la futura ampliación de la capacidad.
Aprovechamiento de las métricas de rendimiento para obtener información
Para recopilar adecuadamente las métricas de rendimiento, toda la información debe almacenarse, procesarse y analizarse correctamente. Cualquier tipo de sistema de monitorización debe ofrecer un acceso rápido a todas las métricas básicas en todos los dispositivos. Por lo general, la información debe clasificarse en función del periodo de tiempo, junto con los datos históricos y una combinación de diversas métricas.
En los parámetros estadísticos de la gestión del rendimiento, la información se recopila en métricas de contador y de indicador. Un indicador representa un valor numérico específico que puede variar en función de las circunstancias, como la utilización de la CPU o el uso actual de la memoria. La monitorización de la CPU es el ejemplo más habitual de indicador, ya que esta cifra puede aumentar o disminuir en función de su utilización.
Un contador es la métrica acumulativa que solo aumenta o puede restablecerse a cero. Estas métricas pueden referirse al número de solicitudes procesadas o al número total de errores. Esta cifra solo puede aumentar con el tiempo, y no se producirá una caída repentina en las solicitudes ya realizadas.
Puede haber algunas excepciones a la medición estándar. Por ejemplo, cuando se realiza la monitorización con SNMP, se utilizan contadores para supervisar el número de paquetes y bytes enviados/recibidos. Estas cifras aumentan y tienen un total acumulado que puede resultar extremadamente útil para la detección de tendencias. Por supuesto, el tráfico de la interfaz puede fluctuar, pero los contadores ayudan a medir el volumen total de tráfico de datos.
La información sobre el rendimiento se encuentra en contextos específicos, por lo que el sistema de gestión del rendimiento debería ofrecer acceso a contexto adicional, especialmente si algo ha salido mal. Entre el contexto adicional, podemos incluir la ubicación del dispositivo, los datos del dispositivo, el cliente, el usuario responsable y mucho más.
Los parámetros estadísticos son, por ejemplo, las horas de mayor tráfico, la utilización media, el porcentaje de conexiones de clientes y otros. Esta información puede resultar útil para indicar posibles problemas y riesgos.
KPI clave de NPM que se deben supervisar
Los KPI son métricas específicas necesarias para evaluar la eficiencia y la eficacia de la red. Pueden ayudar a los expertos en TI a supervisar aspectos del rendimiento como el ancho de banda, la pérdida de paquetes, la latencia y otros. Al realizar un seguimiento de estas métricas, la empresa puede asegurarse del funcionamiento óptimo de la red, determinar posibles riesgos futuros y tomar decisiones más fundamentadas sobre ciertas mejoras.
Los KPI pueden obtenerse bien a partir del cálculo de varias métricas, bien directamente de la red. Además, hay una gran variedad de KPI que se pueden supervisar, y se pueden crear otros nuevos en función de los requisitos del proyecto.
En lo que respecta a los KPI de las redes móviles, pueden ser los siguientes: RSRQ, RSRP, SINR y muchos otros.
Identificación y resolución de ralentizaciones de la red
Otro proceso importante en la gestión del rendimiento está relacionado con las ralentizaciones y otras posibles anomalías. Esto puede hacerse mediante el uso de umbrales dinámicos o fijos. Cuando el valor de la métrica sea inferior o superior al umbral, se activará una alarma que lo notifique.
Los umbrales pueden establecerse como un porcentaje fijo para un periodo de tiempo específico, o incluso puede utilizarse un enfoque dinámico. El umbral puede determinarse como una desviación respecto a la línea de referencia. Esta línea de referencia puede determinarse con la ayuda de métricas históricas.
Activación de respuestas automatizadas
Una vez que se detecta un deterioro específico, normalmente se activa la alarma. Gracias a esta respuesta automatizada, los profesionales de TI se dan cuenta de que algo no va según lo previsto. Existen diversas respuestas automatizadas ante determinados cambios.
Por ejemplo, un evento crítico en cualquier centro de datos es un repentino aumento de la temperatura que debe notificarse de inmediato. El sistema debe notificarlo inmediatamente a los expertos o incluso reaccionar con medidas inmediatas. Al activar el sistema de climatización, puede iniciarse una refrigeración urgente.
Previsión de capacidad y planificación de recursos
Ya hemos comentado que la gestión del rendimiento incluye todas las actividades necesarias para mantener la infraestructura lo más cerca posible del nivel óptimo.
Esto se refiere a diversas rutinas a corto plazo o diarias, como la orientación de antenas, la sustitución de dispositivos defectuosos, la corrección de la atenuación de los cables ópticos y la realización de otras actividades. No obstante, todas estas actividades no serán de gran ayuda en caso de que la infraestructura digital sea insuficiente.
Por este motivo, las empresas de TI y algunas de telecomunicaciones suelen contar con unidades de planificación estratégica que trabajan en la ampliación, optimización e incluso modernización de la infraestructura para agilizar las operaciones diarias y garantizar un funcionamiento óptimo del servicio. Para lograr el mejor resultado posible, son necesarias actividades como la planificación y la gestión de la capacidad. Además, es fundamental tener en cuenta también los requisitos de las operaciones habituales y las decisiones empresariales.
Es muy importante prestar atención periódica a la capacidad, lo que incluye las siguientes actividades clave:
- Detectar problemas de rendimiento y analizar el rendimiento desde una perspectiva histórica.
- Registrar el rendimiento de la infraestructura y supervisar dicho rendimiento.
- Optimizar la capacidad existente teniendo en cuenta las decisiones empresariales.
- Implementar algunos cambios en la infraestructura para alinearla con los planes.
- Planificar una ampliación de la capacidad para satisfacer requisitos como la introducción de un nuevo servicio.
Como se puede ver, la gestión de la capacidad incluye numerosas actividades, y no es posible abarcarlas todas en una sola entrada. Por lo tanto, consulta otros recursos si necesitas información sobre la planificación de la capacidad.
Optimización del rendimiento y generación de informes
Las redes necesitan mejoras en el rendimiento operativo casi a diario, especialmente aquellas con un comportamiento dinámico. Los expertos en TI toman sus decisiones basándose en los datos de rendimiento. Para simplificar el proceso de toma de decisiones, se deben utilizar informes flexibles que ofrezcan acceso a los datos relevantes. A continuación se muestran varios ejemplos de actividades e informes:
- Estadísticas de troncales SIP: proporcionan información sobre el uso de las troncales SIP del tronco de voz de la operadora de telecomunicaciones de origen.
- Utilización de las N interfaces principales: especifica qué interfaz es la más utilizada, lo que permite equilibrar el tráfico y redistribuir la carga de tráfico.
- Número de usuarios conectados al punto de acceso Wi-Fi: ayuda a redistribuir la carga.
- Informe de latencia: determina el tiempo que tarda la información en desplazarse de un punto a otro.
- Temperatura de las N principales salas de datos: proporciona acceso a la información relativa a la temperatura para tomar decisiones sobre la redistribución de la potencia o la carga térmica.
- Informe de pérdida de paquetes: calcula el porcentaje de paquetes perdidos, lo que puede indicar problemas específicos de la red.
- Informe de análisis de tráfico: desglosa el tráfico según el destino, el tipo y el origen.
- Informe de usuarios y dispositivos con mayor tráfico: identifica a los usuarios y dispositivos que generan la mayor parte del tráfico, información crucial para la gestión del ancho de banda.
- Informe de planificación de capacidad: proporciona información sobre el uso actual de los recursos y prevé las necesidades futuras.
- Informe de incidentes de seguridad: la detección de malware o de intentos de acceso no autorizado ayuda a garantizar la seguridad de la red.
Impulsar mejoras continuas en los procesos
Cuanta más información obtengan los expertos en TI sobre el estado de la red, mejor podrán identificar los problemas en los procedimientos y procesos. Esto ofrece la posibilidad de introducir las medidas necesarias para la mejora y el impulso para revisar los procesos de forma continua.
Gracias a la generación continua de informes, es posible sentar unas bases sólidas para la ejecución de las mejoras en los procedimientos y procesos.
Cómo se relaciona la NPM con la supervisión de redes y la gestión de fallos
La NPM, al igual que la supervisión de redes y la gestión de fallos, son aspectos importantes en los que se debe centrar la atención. Cuando se trabaja específicamente solo en uno de estos aspectos, es posible pasar por alto algo importante. La detección de una degradación inminente del rendimiento y la reacción inmediata garantizan el funcionamiento adecuado y a largo plazo de los servicios.
Veamos un ejemplo para que comprendas mejor cómo funciona todo. Supongamos que hay un enlace ascendente a Internet de 1 Gb/s, utilizado por un equipo de empleados. De repente, una nueva aplicación en la nube que requiere mucho ancho de banda se utiliza en exceso y surgen algunos problemas. Teóricamente, no hay problemas con la red y todos los componentes funcionan según lo previsto.
Solo con una gestión de incidencias correctamente configurada es posible determinar esta tasa de caída y activar una alarma. Ahí es donde la gestión del rendimiento resulta tan importante para comprender la raíz del problema.
Además, un buen sistema de gestión del rendimiento cuenta con umbrales establecidos. Por ejemplo, al 70 % se activará la alarma de advertencia, al 80 % la alarma grave y al 90 % la alarma crítica. Esto ayudará a los ingenieros a identificar el problema mucho antes de que afecte a los clientes reales.
Buenas prácticas para la optimización del rendimiento de la red
La elección del mejor enfoque de gestión depende de la arquitectura, el uso de la red y su tipo. Sin embargo, existen algunas recomendaciones genéricas para la mayoría de las situaciones:
- Definir los KPI y las métricas de rendimiento relevantes: es imposible recopilar todas las métricas de rendimiento, por lo que es importante limitarlas a la información más relevante.
- Supervisión consolidada en tiempo real: para garantizar la mejor gestión posible del rendimiento, es de vital importancia recopilar información en tiempo real. La recopilación de datos abarca la información procedente de los dispositivos de red, los elementos de red, los datos recopilados por sondas pasivas y activas, los sensores ambientales y mucho más.
- Alertas y umbrales: comience por determinar el comportamiento de referencia, de modo que la alarma se active cuando se reciban valores de métricas inferiores o superiores a los establecidos. Una buena idea es especificar umbrales menores, mayores y críticos para recibir alertas progresivas en función de la situación.
- Informes de rendimiento: mediante el uso de informes sobre la utilización de la memoria de los dispositivos N y otros informes similares, será posible identificar y prevenir fallos futuros.
- Actualizar periódicamente los procedimientos y procesos: la mejor práctica posible es comprender claramente las medidas que deben adoptarse cuando surge un problema de rendimiento.
- Contexto adicional para los datos de rendimiento: al utilizar datos de contexto adicionales, es posible aislar y localizar el problema mucho más rápido.
Obstáculos habituales en la gestión del rendimiento de la red
Incluso tras aplicar las mejores prácticas que ya hemos compartido, pueden seguir surgiendo algunos retos. Por lo tanto, repasemos algunos de los problemas más comunes que pueden surgir durante la implantación de la gestión del rendimiento.
Uno de los problemas más frecuentes es establecer la conexión entre los elementos de la red y el PMS. Otro problema habitual está relacionado con la escalabilidad. Este problema está relacionado con la tecnología implementada en el PMS.
Otro reto más está relacionado con la integración del sistema de monitorización y los distintos sistemas que deben monitorizarse. Por ejemplo, muchos sistemas utilizan protocolos propietarios que requieren una mayor experiencia en los procesos de integración.
La consolidación de la monitorización siempre supone un gran reto, ya que no se puede estar seguro de que todos los elementos estén siendo monitorizados. Para abordarlo, se deben utilizar soluciones automáticas.
Tendencias emergentes que dan forma al futuro de la NPM
- Uso de la IA/ML: todos los algoritmos de aprendizaje pueden simplificar significativamente los procesos de planificación de la capacidad, previsión, establecimiento de líneas de base y otros aspectos.
- Gestión global: la visión de 360º o la visibilidad de extremo a extremo se está convirtiendo en un estándar fundamental para la gestión y la supervisión modernas.
- Migración a la nube: existe una fuerte tendencia hacia la migración a la nube. A pesar de algunas críticas respecto a esta tendencia, se trata de una opción fantástica para muchos proyectos.
- Adopción de nuevas tecnologías: entre las nuevas tendencias más populares, podemos destacar la computación en el borde, el 5G, el IoT y otras.
- Integración con los sistemas de seguridad: el nivel de seguridad puede mejorarse significativamente con datos de estado y otra información importante.